Nuestro Arzobispo

A continuación, ofrecemos las tres cartas pastorales que nos ha dedicado Mons. Juan José Asenjo, nuestro Arzobispo de Sevilla, quien tuvo la ocasión de conocer directamente la experiencia de vivir el Cursillo de Cristiandad. La primera es de julio de 2011, la segunda, de septiembre de 2015 y la tercera de febrero de 2020

‘La alianza deseable entre Cursillos de Cristiandad y las hermandades’, carta pastoral del Arzobispo de Sevilla

publicada en iglesia en sevilla nº237 febrero 2020

Queridos hermanos y hermanas:

Los Cursillistas de nuestra Archidiócesis conocen muy bien el aprecio y afecto que tanto   un servidos como el señor Obispo auxiliar profesamos a los Cursillos de Cristiandad, que con su metodología peculiar de “primer anuncio”, han sido y siguen siendo en Sevilla, en España y en la Iglesia universal, un camino providencial de conversión y de gracia, de formación y de vida cristiana, un camino de encuentro con el Señor, de santidad y de impulso apostólico. Por ello, han merecido el aprecio y estima de los Papas y de los Obispos, viendo en ellos una realidad providencial, suscitada por el Espíritu Santo en la Iglesia, y una ayuda inapreciable en su misión evangelizadora.

Nuestro Arzobispo D. Juan José Asenjo Pelegrina junto al Papa Francisco

A partir de los Cursillos muchos cristianos han descubierto “lo fundamental cristiano”: Jesucristo, como Señor de nuestras vidas; la fe, como luz que todo lo ilumina y embellece; la Iglesia, como regazo materno que nos ha engendrado como hijos de Dios y que nos permite vivir comunitariamente la fe; y los sacramentos como manantial purísimo que nos refresca, purifica y fortalece para el testimonio, para actuar como fermento en la sociedad y para anunciar a Jesucristo a nuestro mundo. Para muchos cristianos, el Cursillo ha sido además camino de reencuentro con la Iglesia y con las comunidades parroquiales.

Hoy son muchos los Cursillistas que colaboran en los consejos pastorales parroquiales, en la catequesis, en la pastoral de enfermos, en la pastoral penitenciaria y en Caritas. Muchos están presentes como cristianos en la vida cultural, en la política, en la escuela y en el mundo empresarial y laboral con un marchamo apostólico y evangelizador.

La evangelización es hoy la primera urgencia pastoral de la Iglesia. En un mundo como el nuestro que ha perdido la experiencia de Dios y en el que Dios ha desparecido del horizonte de la vida diaria para tantos contemporáneos nuestros, los cristianos no tenemos tiempo que perder. Nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo, camino, verdad y vida de los hombres, fuente de sentido y esperanza para el mundo.

Por ello, todos, también los laicos, están llamados a la Nueva Evangelización, a anunciar a Jesucristo a nuestro mundo con nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones, con la palabra explicita, sin miedo, sin vergüenza, sin complejos, y también con el testimonio luminoso, convencido y convincente de la propia vida. Como afirmara el papa san Juan Pablo II poco antes de su muerte y nos lo ha repetido Benedicto XVI y el papa Francisco después, la evangelización del siglo XXI, o se hace con los laicos, o no se hará. Así sucedió en los primeros compases de la vida de la Iglesia. Junto a los Apóstoles colaboraron centenares de laicos anónimos. Conocemos algunos nombres, como los de Aquila y Priscila, matrimonio amigo de san Pablo, pero fueron otros muchos.

Nuestra Archidiócesis necesita más que nunca al Movimiento de Cursillos para evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélico en la vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre. Por ello, animo a todos los cursillistas a robustecer su compromiso apostólico, que hoy es una verdadera prioridad si queremos trasformar nuestra sociedad según el corazón de Dios. Evangelizar es, queridos cursillistas, vuestra razón de ser, como lo fue en la vida de san Pablo, vuestro patrono.

He mencionado en el título de esta carta semanal a las Hermandades y he insinuado la conveniencia de establecer una alianza benéfica entre Cursillos y Hermandades. Las Hermandades son en nuestra Archidiócesis una realidad extraordinariamente importante, que los Obispos queremos reconocer y apreciar. Son camino de vida cristiana para muchos fieles y dique contra la secularización, que entre nosotros es mucho menos intensa que en otras latitudes geográficas. A lo largo de los años de mi servicio a Sevilla he insistido mucho en tres aspectos determinantes de la vida cofrade: la vida espiritual recia del cofrade, su formación continuada y su compromiso apostólico. La mayoría de nuestros cofrades pueden crecer, como les piden los documentos de la Iglesia, en vida espiritual, en amor al Señor, en formación cristiana y en conocimiento de los misterios de nuestra fe para poder dar razón de su esperanza y poder anunciar a Jesucristo con obras y palabras. No insisto en el servicio a los pobres, que junto con el culto a los sagrados titulares son los flancos más positivos de nuestras hermandades.

No sería un disparate si Cursillos y Hermandades establecieran una alianza nada convencional ni solemne, fruto del dialogo entre los responsables de ambas instituciones para ayudarse mutuamente y aprovechar las propias sinergias al servicio de la Iglesia y de la Nueva Evangelización.  Unos y otros pueden contar con el apoyo de los dos Obispos, dispuestos a apadrinar esta iniciativa.

Con la esperanza de que estas modestas sugerencias no caigan en saco roto, para los cofrades y los miembros del Movimiento de Cursillos, mi saludo fraterno y mi bendición.

LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD, 60 AÑOS EVANGELIZANDO EN SEVILLA

Carta pastoral del 13-09-15

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado 22 de junio, junto al monumento al Sagrado Corazón en San Juan del Aljarafe, muy cerca de la casa de Cursillos de Cristiandad, celebramos una solemne eucaristía de acción de gracias en el sesenta aniversario de la implantación de los Cursillos en nuestra Archidiócesis. Allí dimos gracias a Dios por todos los dones que ha derramado sobre nuestra Iglesia diocesana a través de este Movimiento, que a lo largo de seis décadas, con su metodología peculiar de “primer anuncio”, ha sido para muchos sevillanos don del Espíritu Santo, camino providencial de conversión y de gracia, de formación y de vida cristiana. El corazón del Movimiento es el anuncio kerigmático del mensaje cristiano, que busca el encuentro personal con Jesucristo, compromete la vida del cursillista en la búsqueda de la santidad y le impulsa al compromiso en la misión apostólica en todos los ambientes de la vida.

D. Juan José Asenjo

Partiendo del testimonio de muchos cursillistas puedo afirmar que este camino ha ayudado a muchos cristianos de Sevilla a descubrir “lo fundamental cristiano”: Jesucristo, como Señor de nuestras vidas; la fe, como luz que todo lo ilumina y embellece; la Iglesia, como regazo materno que nos ha engendrado como hijos de Dios y que nos permite vivir comunitariamente la fe; y los sacramentos como manantial que nos refresca, purifica y fortalece para el testimonio, para actuar como fermento en la sociedad y para anunciar a Jesucristo a nuestro mundo. Para muchos cristianos, el Cursillo ha sido además camino de reencuentro con la Iglesia y las comunidades parroquiales. Son muchos los cursillistas que colaboran en los consejos pastorales, en la catequesis, en la pastoral de enfermos, en la pastoral penitenciaria y en Cáritas. Muchos están presentes como cristianos en la vida cultural, en la política, en la escuela y en el mundo empresarial y laboral.

La evangelización es hoy la primera urgencia pastoral de la Iglesia. El anuncio de Jesucristo por parte de los laicos es una obligación orgánica que nace de nuestra inserción por el bautismo en Cristo, sacerdote, profeta y rey. A ello nos destina también el sacramento de la confirmación. El testimonio de la fe es una urgencia especialísima en la peculiar coyuntura cultural que estamos viviendo. En la Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa el papa san Juan Pablo II analizaba con gran lucidez la situación espiritual de nuestro Continente, análisis que los papas Benedicto y Francisco han hecho suyos. Aludía al oscurecimiento de la esperanza, a la pérdida de la memoria y de la herencia cristiana, unida a una especie de ateísmo práctico y de indiferencia religiosa.

Aludía también al miedo a afrontar el futuro, consecuencia del vacío interior y de la pérdida del sentido de la vida, a la crisis del matrimonio y de la familia, al egocentrismo que encierra en sí mismas a las personas y a los grupos, a la globalización insolidaria, al intento de hacer prevalecer una antropología sin Dios y sin Cristo y al nacimiento de una nueva cultura con contenidos a menudo contrarios al Evangelio y a la dignidad de la persona. Porque Sevilla no es una excepción, nuestra Archidiócesis necesita más que nunca al Movimiento de Cursillos, que el arzobispo y su obispo auxiliar estamos dispuestos a apoyar y a acompañar para que crezca y se extienda.

Queridos cursillistas: Nuestra Iglesia diocesana os envía a evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélico en vuestra vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre. Os animamos a todos a robustecer esta presencia evangelizadora, que hoy es una verdadera prioridad si queremos trasformar nuestra sociedad según el corazón de Dios. Evangelizar es vuestra razón de ser como cursillistas, pues nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo.

El objeto de nuestro anuncio no es otro que Jesucristo muerto y resucitado. Ésta es la aportación más original que podéis prestar a nuestros conciudadanos si lo hacéis con la fuerza con que lo hacían los Apóstoles en la Iglesia de los comienzos, con el convencimiento y arrojo con que lo hacía san Pablo, vuestro patrono (1 Cor 2,2). Pablo predica a Jesucristo con audacia y entusiasmo. Su valentía nace de la fe en el mensaje que predica, del amor apasionado a Jesucristo y de la certeza de su compañía y asistencia. Su coraje es el propio de quien ha encontrado algo grande y quiere compartirlo. Es la actitud de quien se ha encontrado con Dios y no puede acallar su suerte, porque en realidad, ha encontrado un tesoro.

En las manos maternales de Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización, ponemos a todos los cursillistas de la Diócesis. Contad con la felicitación, el apoyo y bendición de vuestros obispos. Que la Santísima Virgen y al apóstol san Pablo robustezcan cada día vuestra comunión con el Señor y el propósito de anunciarlo por doquier con la palabra y con la vida.

Para todos, nuestro saludo fraterno y bendición.
Juan José Asenjo Pelegrina

LOS CURSILLOS DE CRISTIANDAD, CAMINO DE EVANGELIZACIÓN

Carta pastoral del 24-07-11

Queridos hermanos y hermanas:

Dedico esta carta semanal a los Cursillos de Cristiandad, que a lo largo de más de cinco décadas, con su metodología peculiar de “primer anuncio”, han sido en la Iglesia universal, y también en Sevilla, camino providencial de conversión y de gracia, de formación y de vida cristiana.El corazón del Movimiento es el anuncio kerigmático del mensaje cristiano, que busca el encuentro personal con Jesucristo, compromete la vida del Cursillista en la búsqueda de la santidad y le impulsa al compromiso en la misión apostólica en todos los ambientes de la vida.

D. Juan José Asenjo

Desde primera hora, los Cursillos de Cristiandad han merecido el aprecio y estima de los Obispos, viendo en ellos una realidad providencial, suscitada por el Espíritu Santo en la Iglesia, y una ayuda inapreciable en su misión evangelizadora. También los Papas han bendecido el Movimiento.

Partiendo del testimonio de muchos Cursillistas puedo afirmar que este camino ha ayudado a muchos cristianos de Sevilla a descubrir “lo fundamental cristiano”: Jesucristo, como Señor de nuestras vidas; la fe, como luz que todo lo ilumina y embellece; la Iglesia, como regazo materno que nos ha engendrado como hijos de Dios y que nos permite vivir comunitariamente la fe; y los sacramentos como manantial purísimo que nos refresca, purifica y fortalece para el testimonio, para actuar como fermento en la sociedad y para anunciar a Jesucristo a nuestro mundo. Para muchos cristianos, el Cursillo ha sido además camino de reencuentro con la Iglesia y las comunidades parroquiales. Son muchos los cursillistas que colaboran en los consejos pastorales parroquiales, en la catequesis, en la pastoral de enfermos, en la pastoral penitenciaria y en Cáritas. Muchos están presentes como cristianos en la vida cultural, en la política, en la escuela y en el mundo empresarial y laboral.

La evangelización es hoy la primera urgencia pastoral de la Iglesia. El anuncio de Jesucristo por parte de los laicos es una obligación orgánica que deriva nuestra inserción por el bautismo en Cristo, sacerdote, profeta y rey. A ello nos destina también el sacramento de la confirmación. El testimonio de la fe es una urgencia especialísima en la peculiar coyuntura cultural que estamos viviendo. En la Exhortación Apostólica Ecclesia in Europa el Papa Juan Pablo II analizaba con lucidez la situación espiritual de nuestro Continente. Aludía al oscurecimiento de la esperanza, a la pérdida de la memoria y de la herencia cristiana, unida a una especie de agnosticismo práctico y de indiferencia religiosa. Aludía también al miedo a afrontar el futuro, consecuencia del vacío interior y de la pérdida del sentido de la vida, a la crisis del matrimonio y de la familia, al egocentrismo que encierra en sí mismos a las personas y a los grupos, a la globalización insolidaria, al intento de hacer prevalecer una antropología sin Dios y sin Cristo y al nacimiento de una nueva cultura con contenidos que a menudo contrastan con el Evangelio y con la dignidad de la persona. Porque Sevilla no es una excepción, nuestra Archidiócesis necesita más que nunca al Movimiento de Cursillos, que el Arzobispo y su Obispo auxiliar estamos dispuestos a apoyar y a acompañar para que crezca y se extienda.

Queridos Cursillistas: Nuestra Diócesis os envía a evangelizar los ambientes, siendo fermento evangélico en vuestra vida familiar y profesional, en el barrio y en el tiempo libre. Os animo a todos a robustecer esta presencia evangelizadora, que hoy es una verdadera prioridad si queremos trasformar nuestra sociedad según el corazón de Dios. Evangelizar es vuestra razón de ser como Cursillistas, pues nada necesita nuestro mundo con más urgencia que a Jesucristo.

El objeto de nuestro anuncio no es otro que Jesucristo muerto y resucitado. Ésta es la aportación más original que podéis prestar a nuestros conciudadanos si lo hacéis con la fuerza con que lo hacían los Apóstoles en la Iglesia de los comienzos, con el convencimiento y arrojo con que lo hacía en Corinto San Pablo, vuestro patrono (1 Cor 2,2).Pablo predica a Jesucristo con audacia y entusiasmo. Sin este coraje muy poco habrían podido hacer los primeros evangelizadores. Su valentía nace de la fe en el mensaje que predica, del amor apasionado a Jesucristo y de la certeza de su compañía y asistencia. Su coraje es el propio de quien ha encontrado algo grande y quiere compartirlo. Es la actitud de quien se ha encontrado con Dios y no puede acallar su suerte, porque en realidad, ha encontrado un tesoro.

En las manos maternales de Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización, pongo a todos los Cursillistas de la Diócesis. Contad con el apoyo y bendición de vuestros Obispos. Pido a la Santísima Virgen y al Apóstol San Pablo que robustezcan cada día vuestra comunión con el Señor y el propósito de anunciarlo por doquier con la palabra y con la vida.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.
Juan José Asenjo Pelegrina.